11 de junio de 2014

La ilusión de que estamos "viviendo"


   La vida verdadera sucede, y sucede por dentro. Frecuentemente caemos en el error de afirmar que la vida "pasa", pero en realidad pasan los problemas, pasan las enfermedades, pasan los triunfos, pasan los fracasos, pasan las hambrunas y pasan las guerras, sólo la vida "sucede" y es eterna. Lo demás forma parte de la ilusión material (tiempo y espacio).
   Nuestro vehículo, lo que mostramos al exterior, es la máscara que nos toca representar en cada curso terrenal de lo que es la vida. Y ese vehículo, cuerpo físico, es afectado única y exclusivamente por nuestras decisiones. Todo lo que decidimos elegir, lo muestra nuestro aspecto físico. Suele decirse, en general: "qué mal me va  todo", "vaya mala suerte”, "todo me pasa a mí" , "yo hago el bien y me devuelven con mal"; creyendo que la vida es injusta con uno, pero lo que casi nadie se da cuenta es que tenemos lo que creamos. Y que los "actos" son sólo una parte de lo que elegimos experimentar; que además están los "pensamientos", las "emociones", los "sentimientos", las "intenciones". A veces, damos algo (un acto de bien) y pensamos mal de la persona a la que damos ese algo. Otras, ofrecemos algo (acto de bien) y nuestra intención es quedar bien u obtener un ascenso en el empleo. También, en ocasiones lloramos emocionadamente por alguna situación (somos buenos en apariencia) solo para conseguir algo.
   Cuando sabemos esto, entendemos las consecuencias de no ser coherentes con todos los aspectos del ser humano; entendemos la complejidad de las causas y la diversidad de las consecuencias de nuestro proceder. Sólo entonces dejamos de culpar al exterior de nuestra experiencia de vida y nos hacemos responsables de nuestro Ser.

   La vida, no es aquello que nombramos, sino lo que somos. Somos vida. Luego tenemos herramientas para experimentar eso que somos: pensamientos, intenciones, emociones, actos. Y luego acontece la experiencia. Representamos un papel con nombre, apellido, edad, profesión, y con ese papel vamos rodando entre aciertos y desaciertos, pero en el Gran Momento de la Meditación, unos instantes antes de dormir, solamente SOMOS, y ése es nuestro verdadero Ser.
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