12 de junio de 2014

La Capacidad Creativa


   Darse cuenta de lo que tenemos alrededor es el principio y la garantía de que nos conocemos. La capacidad de crear la realidad es propia de los seres humanos.  No proviene del exterior. Considerar todo lo que conmueve, altera o conglomera los sentidos, como “obligación” de los demás; y sentir que el prójimo debe satisfacer nuestros propios deseos es frustrante.
   Si consideráramos todo lo que nos rodea, y fuéramos simples observadores de nuestra realidad, nos daríamos cuenta que la hemos creado con nuestros actos, opiniones, juicios a los demás, discriminación, pensamientos.
   La gente peculiar emite juicios sobre lo que realmente ignora, solo por el gusto de satisfacerse con la frustración ajena. La mayoría de las veces, esos juicios satisfacen por poco tiempo; luego viene el vacío, la culpa, y se experimenta con desagrado que en realidad son nuestros defectos los que vemos en otros. El espejo del prójimo nos muestra nuestro rostro. La gente tiene sed de juzgar, pero es una sed que crece en vez de saciarse; un hábito que nos empobrece en nuestra sensibilidad. Pero lo peor no es que estemos empobrecidos, sino que lo ignoramos. Creemos que somos diferentes a los que criticamos cuando en realidad sólo nos vemos a nosotros mismos, y sin ninguna compasión nos juzgamos.

   Creamos lo que somos y somos nuestra propia creación.  Entonces miremos en el “prójimo” lo bueno que refleja para conocer nuestras virtudes.
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